Verdadero amor

Sandra abraza a su esposo, él aun tiembla pegado a su espalda luego de haberse amado. Su pecho poco a poco recupera la calma, mientras las manos de Fabián acarician el vientre fecundo de Sandra. El masaje en los senos alivia gratamente las presiones de unos pechos casi repletos de leche, sus labios vaginales abultados ofrecen una presión deliciosa mientras la penetra. Están cada vez más unidos y compenetrados, en pocas semanas tendrán en sus brazos su primer hijo. Han logrado construir un nidito de amor y cariño donde disfrutarse.

Sandra y Fabián han sido inseparables desde que se conocieron, tal fue su convicción de ser el uno para el otro que sin dudarlo se casaron apenas se graduaron y comenzaron una vida juntos, poco a poco han prosperado y ahora la pareja ha recibido la bendición del primer hijo. Su alegría es compartida por todas sus amistades.  Han hecho varias celebraciones en honor al embarazo de Sandra y antes de nacer el nene ya se han “bebido los primeros meaos”. De sus amigas Sandra fue la primera en casarse, ahora, será la primera en tener un hijo, por lo que toda la pandilla está feliz y le organizan una celebración preparatoria al nacimiento del bebito.

-¿Bueno? ¿Paula? Habla Cata, es para decirte que confirmamos la reserva en el Selva Negra para hacerle el Shower a Sandra.

-Hola Cata, ¿si? Qué suerte, pensaba que ya no lo conseguíamos, voy a avisarles a Sonia y a Cristina. ¿Has recibido confirmación de Miriam?

-Ni una palabra. Le dejaré el mensaje a Miriam, se que no se perdería esto por nada, sabes que es adoración con Sandra.

-Si, listo, deja yo aviso al resto de la pandilla.

-Adiosito Pau.

-Chaito Cata.

Los preparativos avanzaban sin tropiezos, las chicas se habían tomado tan en serio el Shower, cómo se habían tomado la despedida de soltera. Estaban tan felices cómo Sandra y hacían apuestas sobre el sexo del bebé, ya que Sandra y Fabián habían decidido mantenerse sin saber el sexo del nene.

En casa Sandra pasaba revista de preparativos, adelantaba trabajo ya que pronto saldría de permiso y fijaba en la agenda las cosas pendientes, al revisar la agenda se encontró con el cumpleaños de Miriam, sería en quince días. Ver el nombre de Miriam le trajo un mal sabor a la boca, no se veían desde los días de su matrimonio con Fabián.

Miriam y Sandra habían sido amigas entrañables, habían hecho toda la primaria juntas, el colegio y habían asistido a la misma universidad. Estudiaron carreras distintas, pero mantenían una estrecha relación. Eran como hermanas de sangre. Cuando Sandra comenzó a salir con Fabián la relación de Sandra con Miriam cambió sensiblemente, era lógico que la pareja pasara más tiempo juntos y en estos casos se tiende a privilegiar la pareja a las amistades. Miriam entendía esto perfectamente, por sobre todas las cosas quería que su amiga fuese feliz. Atribuyó los cambios en su relación a las circunstancias y Sandra se quedó más tranquila.

Aunque ninguna de las dos podía engañar a la otra. Ambas sabían  que la situación era por demás incomoda. Sandra y Miriam habían sido pareja durante un par de años, por los prejuicios y por evitar ponerse en la picota lo mantuvieron en secreto. La relación se acabó cuando Sandra conoció a Fabián y Sandra salió con otras mujeres. Miriam hizo lo posible por seguir su vida, quería sinceramente a Sandra y deseaba lo mejor para ella, su ruptura no fue drástica, sino por el contrario una decisión en medio de un gran respeto y cariño.

Miriam le dejó espacio libre y Sandra tomó las decisiones que creyó convenientes y Fabián se supo ganar su amor en buena lid, siendo cariñoso y detallista. Cuando decidieron casarse, Miriam cuestionó la decisión de Sandra:

-Estas segura de casarte, no te parece que aun están demasiado jóvenes, es decir, hay tanto por vivir, tantas cosas que soñabas con hacer.

-Pero nos amamos Miriam, este es nuestro momento-decía Sandra- refiriéndose a su relación con Fabián.

-Se amaran dentro de un año también amiga-replicaba Miriam-. Caray, para todo hay tiempo.

La discusión se alargaba, los argumentos se encontraban y las dos amigas terminaron con un malentendido una relación que iba más allá de una amistad. Sandra le reprochó a Miriam diciendo que su posición era a causa de sus celos y el hecho de que su amiga dudara de sus intensiones la hirió tanto a Miriam, que prefirió alejarse. Miriam se fue de viaje fuera del país y no asistió al matrimonio de Sandra, si bien después siguieron manteniendo contacto, la relación quedó lesionada. Ya hacía 1 año que no recibía ni una llamada y a no ser por las postales que le enviaba, Sandra no tenía noticias de ella.  

Sandra la extrañaba, Miriam era como su hermana, habían sido amigas, confidentes, amantes. Había sido Miriam quien la había enseñado a besar, con quien había tenido el primer orgasmo, con quien hablaba de chicos. Aun ahora, quizás era su amiga, quien mejor la conocía, casi tanto como su marido. No se arrepentía de su decisión, sin embargo, la extrañaba y viendo la nota en la agenda, se preguntó si acaso Miriam vendría al Shower o al parto del nene.

▫▫▫

En su oficina Miriam recibía la llamada de Paula. Al colgar el teléfono se debatía entre ir o no. Por un lado sería divertido ver a la pandilla, por otro volver a ver a Sandra, podría ser… realmente no sabía cómo podría ser. No se habían visto desde aquella discusión. Se sintió tan dolida que adelantó su viaje y puso tierra de por medio. Su trabajo como fotógrafa, la mantenía constantemente ocupada, lo cual le daba la excusa perfecta para estar “ausente” de cuanto reencuentro se inventaban. Aunque se mantenía al tanto de todas y enviaba religiosamente un regalo a Sandra por su cumpleaños.

Se moría por ver a Sandra barrigona, la curiosidad la podía. Por fotos sabía que no había cambiado tanto. Pero imaginársela llenita de vida, con los pechos hinchados, su cara de ángel en un cuerpecillo preñado. Era una imagen que la llenaba de ternura. Aun recordaba la primera vez que se besaron. Jugaban a la penitencia en casa de Vero, era el turno de Sandra y escogió reto. Miriam la reto a darse un beso, Sandra se resistió a  cumplir la penitencia, estaba llena de vergüenza, Miriam la animó y terminaron el asunto apenas con una presión de sus labios en los labios de la otra. Sería sólo el primero.

Conversando esa noche, todas en su saco de dormir Sandra comentó que le había dado el primer beso de toda su vida, ya que no había besado aun un chico. Cuando todas estaban dormidas, Miriam se acercó a Sandra y las dos amigas hablaron bajito.

-¿quieres que te enseñe a besar?

-¿Estas loca?

-Anda si es muy fácil. Anda, confía en mí.

-Está bien…

Miriam acercó su boca a la de su amiga. Cuando los labios se rozaron, Miriam abrió un poco su boca y recibió en un cuenco la dulzura de los labios de Sandra. Un escalofrío recorrió como corriente eléctrica sus cuerpos y las lenguas se buscaron con lentitud y sutileza. Las dos jóvenes se dieron un beso tierno e intenso que las dejó con sensaciones un tanto confusas. Sin embargo, no las reprimieron y acostumbradas a compartir habitación en sus visitas frecuentes durante los fines de semana que una pasaba con la otra, continuaron descubriendo nuevas sensaciones.

Al cabo de un tiempo se hicieron amantes llegando a ser pareja durante un par de años. Era indudable que se amaban, no sólo se habían criado juntas, sino que compartían en secreto estos ardientes encuentros adolescentes y tiernos. Esos recuerdos dolían en el corazón de ambas. Al hacer sus elecciones de vida, se habían separado, pero se extrañaban.

▫▫▫

El día del shower, las chicas se reunieron. Paula pasó por casa de Sandra y juntas se dirigieron al hotel donde todas compartirían y disfrutarían de juegos y regalos por la futura y esperada llegada. Al llegar todas le dieron una grata sorpresa a Sandra, las decoraciones delicadas, azules y rosas, los regalos, los juegos hicieron sonreír a Sandra casi al borde de las lágrimas. De pronto, cuando ya no lo esperaban hizo entrada Miriam, todas se alegraron de verla y ella también se alegraba de encontrarse de nuevo con la pandilla de chicas, los recuerdos de los momentos compartidos juntas.

Por un momento fue cómo volver a ser adolescentes, en medio del palabrerío y los abrazos Miriam y Sandra se encontraron y cómo si el tiempo no hubiera pasado entre ellas se abrazaron tiernamente y se besaron en la mejilla, rozando apenas la comisura de los labios, sin que nadie les prestara atención permanecieron tomadas de la mano.

-Déjame verte, dijo Miriam- Estas bellísima, Sandy.

-Mimi, no me digas eso. Me siento como un pequeño hipopótamo. Dijo riendo Sandra.

-Ya quisieran los hipopótamos querida.

-Tengo tanto que contarte, Mimi, te he extrañado.

-Y yo preciosa, y yo. –le dijo con dulzura. Ten. ¿Me creerás que lo he hecho yo? Dijo extendiendo un bello envoltorio, que contenía lo que parecía un cuadro. Al terminar de desenvolverlo, las lágrimas que antes se resistieron resbalaron ahora por las mejillas de Sandra. En sus manos tenía un cuadro bordado a mano que decía “ha nacido una estrella” y en efecto la firma era la de Miriam.

-No te pongas así Sandy, me harás llorar a mí también –le dijo.

-Y a nosotras, -dijeron Paula y Cata casi al tiempo.-  Entonces todas comenzaron a reír y se dieron un gran abrazo de grupo.

Siguieron jugando y compartieron un rato más y ya se hacía hora de terminar la fiesta. Como el hotel quedaba retirado de la ciudad, habían hecho reservaciones para quedarse.  Todas menos Miriam, ya que no había confirmado su presencia. Paula se lo comentó a Sandra y ésta le dijo que no habría problema, compartirían su habitación y asunto arreglado.

Todo estuvo correcto, llegada la hora todas a sus cuartos, salvo Catalina quien con Miriam terminaron de recoger todos los obsequios para subirlos a la habitación de Sandra. Al despedirse Cata le dijo a Miriam lo mucho que se alegraba de que hubiera venido y lo bien que lo habían pasado.

Miriam entró a la habitación, su corazón latía con fuerza, no sabía qué esperar, si bien se habían saludado y habían compartido de lo mejor, le pesaba aun mucho la conversación que años atrás las había separado. Estaba tensa, incomoda así que puso su mejor sonrisa al entrar con toda suerte de objetos entre sus manos.

Sandra se río al abrirle la puesta y Miriam se sintió cautivada en la sonrisa que le ofrecía su amiga, sus sudas desaparecieron. Charlaron un rato más, sentadas en las butacas, mientras Sandra mantenía los pies en alto para mejorar la circulación. Se pusieron al día de sus vidas y cuando ya todo estuvo dicho, Sandra le preguntó:

-¿Derecha o izquierda?

-No seas mala, sabes que no puedo dormir sino del lado derecho de la cama –respondió Miriam.-

-¿Trajiste pijama?

-Nop, no tenía pensado quedarme.

-Tonta, no te dejaría ir sola tan tarde. Mucho menos si podemos compartir la cama. –Al decir esto, Sandra se puso roja como un tomate, Miriam se apresuro a decir:

-Sandy, no tienes que disimular, se que te mueres por dormir conmigo pequeña sinvergüenza y rompió a reír.

Con eso superaron la tensión. Miriam aceptó usar la parte de arriba de una pijama de Sandra. Sandra usó unas de las batas que le habían regalado y se aproximaron a la cama. Habían compartido cama tantas veces que era tonto sentirse incomodas, pero ambas sentían una extraña tensión que no se atrevían a ventilar. Acostadas una al lado de la otra, Sandra le preguntó a Miriam:

-Mimi, ¿tú estas sola?

-Sandy, no me dirás que quieres cortejarme.-Bromeó Miriam-

-Disculpa, tonta, no quiero eso, sólo quiero saber cómo va tu vida, es todo.

-Sandy, no hay problema tú puedes preguntarme lo que quieras –afirmó Miriam- En estos momentos no salgo con nadie, mi trabajo no me permite estar el suficiente tiempo en un sitio, cómo para tener pareja. ¿Y cómo te va con Romeo? –preguntó entonces Miriam.

-Muy bien, -dijo Sandra- Fabián es un esposo maravilloso, delicado, gentil, comprensivo, amoro…

-El único hombre perfecto- dijo cortándola Miriam- ¿Eres feliz, Sandy?

-Si Mimi, soy muy feliz.

-Me alegro, de verdad princesa, tú mereces lo mejor y me alegra que lo seas. Sandra se giró hacia ella y la abrazó con ternura. La beso con cariño sobre los labios y le dio las gracias diciendo.

-Esas palabras significan mucho para mí, Mimi.

-Lo se Querida, debí decírtelas cuando decidiste casarte, perdona por no haberlo hecho.

-Entre nosotras no hay nada que perdonar.

Miriam tomó su mano y permanecieron hombro a hombro hasta que se durmieron.

▫▫▫

Sandra se despertó, por su estado no dormía seguido toda la noche, tenía que ir al baño, se levantó con dificultad de la cama y se dirigió al servicio, al hacerlo despertó a Miriam, quien solícita la ayudó. Llegadas al baño Sandra sin cerrar la puerta se sentó sobre la taza y orinó. Miriam vio el vientre de Sandra abultado, en nada parecido al vientre plano que solía tener su amiga, Sandy reparó en su mirada y sin decir nada le extendió la mano, invitando a tocar su vientre.

Miriam se acercó, acarició el vientre primerizo de su amiga y cuando sus miradas se encontraron, no pudo, no quiso evitar besarla, continuó acariciando el vientre de su amada amiga, con inmensa ternura, mientras sus labios y sus lenguas se acariciaban. Sandra sin pensar, dejándose llevar por el delicado placer de los sensacionales gestos de cariño, se recostó abriendo las piernas. Miriam se ubicó en medio y secó con su lengua los labios vaginales de Sandra, en un acto de amor entregado y silencioso. Se detuvo entonces y retiró la bata por la cabeza, a la vez que acariciaba el cabello de su adorada amiga. Cada gesto era agradecido por aquella con suaves mimos en las piernas y el abdomen de Miriam. Se tomaron de la mano y volvieron a la cama y así, como antiguas amantes redescubrieron sus cuerpos, sin prisas. En un ir y venir de emocionados besos, que poblaron el cuerpo de una y otra.

No hicieron falta preguntas, ni promesas. El cuerpo de Sandra respondía intensamente a las caricias que le regalaba Miriam y ésta a su turno disfrutó inmensamente de las caricias de Sandy, como una dadiva que no esperaba volver a disfrutar. Cuando el dulce orgasmo de Miriam bañó la boca de Sandy, Mimi supo que nunca amaría a nadie como la amaba. Se dedicó entonces a lamer los labios de su amiga y entregadas en aquellos besos, volvieron a amarse esa noche. Despertaron desnudas y abrazadas, felices de reencontrarse.

Compartieron el baño, Miriam divertida lavó los recovecos de Sandra, y le prodigó nuevos besos en su clítoris y su vagina. Habría dado todo por permanecer en aquella habitación y guardar para si eternamente a la hermosa Sandra, preñada, y rebosante de vida. Al besar sus senos sentía ya el dulce sabor de la leche materna. Sintió tal alegría.

Sandra le avisó a Fabián que llegaría después del mediodía. Miriam llamó a Paula, le dijo que no se preocupara que ella llevaría a Sandra, que ambas pasarían el día en el pueblito de la Colonia Tovar y Paula y las demás chicas se fueron. Miriam y Sandra tuvieron así medio día para ellas, que lo pasaron paseando por las callejuelas y tiendas de la hermosa villa alemana.  

Ya de vuelta en la ciudad, Miriam se puso un tanto triste, pensaba en la inevitable despedida que aunque no deseada era necesaria. Pero el destino le deparaba algunas sorpresas. Al llegar al apartamento de Sandra, en el sur este de la ciudad, un poco antes de la cuatro de la tarde, llamaron a Fabián para que las ayudara a subir los obsequios y las frutas frescas que habían comprado. Fabián bajó e invitó a Miriam a subir y pasar un rato con ellos, ante la mirada suplicante de Sandra, ella aceptó, demorando el adiós.

Entre los tres prepararon una comida rápida, la cual acompañaron con vino para ellos y leche para Sandra y  en medio de esa improvisada velada Sandra anunció a Fabián lo feliz que era de tener al fin a las dos, mejor dicho a las tres personas más importantes de su vida, juntas en ese momento.

-Fabián,-dijo a su marido. Miriam y yo hemos recuperado la hermosa relación que antes compartíamos y al fin me siento enteramente feliz.

-Mi amor, siempre, lo más importante para mí ha sido tu felicidad y se que ustedes se han amado siempre –dijo Fabián- para el asombro de Miriam. Miriam, -continuó Fabián, dirigiéndose a ella- se que te he robado un tiempo valioso al conservar a Sandra sólo para mí, pero puestos a escoger, prefiero compartirla contigo, si a ti eso te parece bien.

Miriam no salía de su asombro, buscó la mirada de Sandra, esperando ver un gesto de “es una broma amiga” pero al verla supo que lo que decía Fabián era verdad. Ella estaba sin palabras. Entendía poco y nada. Pero si todo era cierto, ella estaba dichosa de poder participar en tan irreal aventura.

-Chicos –dijo finalmente Miriam- ¿saben lo que me están pidiendo?

-Mimi, hace mucho tiempo que le confesé a Fabián que te amo tanto como a él, le he dicho que de todas las mujeres del mundo a quien amo es a ti y que no soporto estar sin ti. Los amo y si ambos me aceptan quiero estar con ustedes.

-No tengo mucho que pensar, tú sabes cuanto significas para mi preciosa. Aunque éste me estorbe –refiriéndose a Fabián en tono de broma. Y seré feliz de estar a tu lado.

-A nuestro lado Mimi, querrás decir -agregó en broma Fabián-.

-Ni pienses que me acostaré contigo, no me apetecen los hombres, -dijo riendo Miriam.

-Yo en cambio adoro tanto a las lesbianas que me declaro parte del grupo.

-Mimi, Fabián me hacen muy feliz, ya veremos cómo nos arreglamos. Y por más sorprendente que fuere, entre los tres formaron un trío inseparable, del cual Sandra era el punto de unión. Fabián respetaba los momentos de intimidad de Sandra y Miriam, así cómo ésta lo hacía.

El trabajo de Miriam y sus continuos viajes, ayudaban en buena medida a mantener el equilibrio y el espacio matrimonial. Fabián mostraba una total apertura a los sentimientos de ambas, por lo que Sandra estaba muy agradecida.  

Pasado un mes Miriam recibió la llamada de Fabián, Sandra estaba en labor de parto, entre los dos la llevaron a la clínica, ambos gastaron el piso de la sala de espera, cuando el doctor llamó al padre para cortar el cordón umbilical, Fabián pidió a Miriam que lo acompañara y ella con lágrimas se lo agradeció.

Quizás esta historia parezca irreal, ficticia, ilusoria. Pero basta con ver a los actores compartir la alegría de la crianza de ese afortunado niño, para darse cuenta que la definición que tenemos de la familia está cambiando y que cuando no hay egoísmos y mezquindades, el amor florece cobijando bajo un mismo manto a diferentes personas.

Dedicados a los protagonistas de este hermoso relato, a la verdadera Sandra, Miriam y Fabián detrás de estas líneas.     

    

 
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